Lunes, 03 Agosto 2015 11:29

¿Son realmente un chollo los hoteles todo incluido?

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Una estrategia que tenemos para encontrar un viaje barato es jugar con las diferentes opciones de régimen de alojamiento disponibles. En función del destino, del perfil del viajero (familia con hijos, grupo con amigos, en solitario, etc.), del tipo de establecimiento, entre otros factores, las ofertas pueden incluir desde el alojamiento y nada más, a incluir el desayuno, media pensión, pensión completa o la oferta de "todo incluido".

¿Cuál de estas ofertas me compensa contratar cuando viajo? ¿Es mejor contratar sólo alojamiento o merece la pena optar por el "todo incluido"?

Sólo alojamiento o "todo incluido", ¿qué opción me interesa contratar?

A priori, no hay una regla general que permita decidir qué oferta de régimen de alojamiento es mejor. En función del hotel, del plan que se tenga en el destino, de la oferta de restauración que haya puertas afuera (situación, precio, calidad, etc.) y de otros factores, se podrá tomar una decisión al contratar.

Por ejemplo, no es lo mismo planear un viaje con la intención de relajarse y eliminar estrés, que otro con ánimo de aventura y salir de excursión cada día para conocer nuevos lugares. En el primer caso, estancia para relajarse, la opción del "todo incluido" puede ayudar a conseguir el objetivo porque evita tener que preocuparse por buscar un lugar para comer y cenar, hacer reservas, etc.

Sin embargo, en el segundo caso, cuando se busca aventura o hacer excursiones para conocer nuevos lugares, a priori es mejor opción la de alojamiento y desayuno porque es lo único que se va a aprovechar en el hotel, dado que la comida, la cena y otras consumiciones se harán fuera.

Hoteles todo incluido, ¿mito o realidad?

La clave para que los hoteles todo incluido funcionen está en en las matemáticas. En el largo plazo, se puede determinar un patrón sobre el comportamiento de los huéspedes de un hotel consumiendo comida y bebida, para así ajustar el presupuesto tanto como para ofrecer una oferta de "todo incluido" que satisfaga al cliente y que no arruine al hotel.

Una de las claves está en que cuando se dice "todo incluido", en realidad no significa que todos los huéspedes vayan a consumir todo lo que tienen a su disposición, sino una fracción de lo que les correspondería teóricamente. Esto permite ajustar el presupuesto lo suficiente como para que por cliente y día se destinen 6 euros a todas las consumiciones (dato real facilitado por un hotel español de cuatro estrellas que trabaja con oferta "todo incluido").

Es decir, con 6 euros por huésped, el responsable de la cocina se las tiene que apañar para cubrir el desayuno, la comida, la merienda, la cena, tentempiés, cocktails, refrescos, etc.

Pero ojo, ya que además de la oferta estándar, hay hoteles que ofrecen productos adicionales de pago, con el objetivo de mejorar la cuenta de resultados por cliente. Por ejemplo, dentro de una oferta de "todo incluido" se considera una cena estándar en el restaurante principal del hotel, pero no la cena en un restaurante romántico con vistas donde la carta es especial y seguro que es tentador para ir a cenar con tu pareja.

Además, los hoteles ofrecen servicios adicionales de otro tipo, como disfrutar de un spa, de la práctica de deportes, entre otros. El objetivo es animar al huésped que se pasa todo el día en el hotel (para aprovechar la oferta de comida) a que gaste más dinero, dejándole con la sensación de que está haciendo un buen aprovechamiento de su estancia.

Visto 14674 veces Modificado por última vez en Martes, 11 Agosto 2015 08:10